Hay un término de moda en el marketing digital que cada vez vemos más en las redes sociales: se trata del «growth hacking».

Por definirlo de manera sencilla, se trata de una disciplina para tratar de conseguir lo máximo en términos de tráfico y conversión utilizando los mínimos recursos posibles. El foco está en el perfeccionamiento de las técnicas y la búsqueda de la máxima eficacia.

Hay muchos blogs y páginas web que tardan muchos años y dedican mucho esfuerzo para conseguir alcanzar un objetivo. Al final logran llegar a las 1000 visitas diarias, o conseguir más de un 2% de conversión en su tienda online, pero… ¿han invertido más de lo realmente necesario para conseguirlo? Si hubieran implementado otra estrategia y otras técnicas, ¿lo habrían conseguido en menos tiempo y más fácilmente?

Ahí reside la esencia del growth hacking y donde un buen growth hacker tiene que dar la talla. Tratando de optimizar al máximo sus esfuerzos para no gastar dinero inútilmente, especialmente en las empresas que siguen una filosofía start-up y disponen de unos recursos limitados.

¿Qué es lo realmente difícil del growth hacking?

Un buen growth hacker destaca ante todo por su experiencia; sabe cuáles son los caminos más cortos para llegar a un sitio, con lo que no tiene que gastar demasiado tiempo en explorar nuevos caminos.

Es verdad que cada proyecto es diferente, pero un growth hacker sabe extraer la suficiente información analítica y procesarla de la manera correcta para crear una estrategia más acertada y determinar las mejores técnicas para conseguir su objetivo, además de tratar de perfeccionar al máximo todas las tareas de marketing online.

¿Cuándo hay que continuar con unas técnicas en concreto, y cuándo conviene cambiarlas? Un growth hacker analiza los datos para saber cuándo merece la pena seguir intentándolo en una dirección en concreto, o si por el contrario, es técnicamente imposible, o demasiado difícil, o poco rentable seguir moviéndose en determinada dirección.

Growth hacking y hosting

No decimos nada nuevo si señalamos que hay una fuerte relación entre el growth hacking y el mundo del hosting. Sencillamente, porque el hosting es uno de los recursos capitales para el crecimiento de todo sitio web. Factores como la velocidad de carga y el posicionamiento SEO dependen en buena parte de la calidad de nuestros servidores.

Pero, ¿cómo saber qué tipo de servidor necesitamos para nuestro proyecto?, ¿cómo tener claro cuánta tasa de transferencia vamos a necesitar con el tráfico que esperamos conseguir?, ¿cómo puedes averiguar si estamos invirtiendo demasiado dinero en servidores, cuando podrías conseguir los mismos resultados de otra forma?

Una de las características de un buen growth hacker es su amplitud de conocimientos, también en lo que respecta a la informática. ¿Qué es más conveniente para un proyecto determinado: un hosting compartido, un VPS, un servidor dedicado?, ¿cuándo es el mejor momento para llevar a cabo un cambio de hosting a otro?, ¿es el hosting la causa de que el tráfico y las conversiones no estén creciendo más en tu sitio web?

No sólo estos aspectos merecen un análisis concienzudo, sino también qué proveedor de hosting nos ofrece unos mejores servidores por un precio más económico. De lo que se trata es de conseguir el máximo de calidad con los mínimos recursos posibles.

Ahorrar en hosting, pero sin perder velocidad ni tráfico

Una decisión que a veces puede resultar difícil es, por ejemplo, cuando decidimos pasar de nuestro hosting habitual o VPS a un servidor dedicado. Hay tiendas online que arrancan desde inicio con un servidor dedicado de gran calidad, pero otras decidieron ahorrar costes en los primeros meses. Lo mismo pasa con algunas start-ups que comercializan aplicaciones en la nube.

La razón es que a veces algunos servidores dedicados pueden llegar a tener precios muy elevados y no siempre es fácil apostar por un servidor de la máxima calidad desde los inicios.

Sin embargo, hay servidores dedicados baratos en los que se puede instalar una aplicación o una tienda online con miles de páginas de productos y obtener unos buenos niveles de tráfico desde el principio, gracias a que no tienes que compartir los recursos del servidor con otros usuarios y dispones de la máxima velocidad y tasa de transferencia sólo para tu proyecto y base de datos.

Un buen growth hacker debe valorar cuál es la mejor opción para no estar invirtiendo de más, ni de menos, en lo que respecta al hosting. “¿Están siendo muchas de nuestras acciones de marketing ineficaces debido a que estamos en un hosting compartido que no nos brinda suficiente velocidad?, ¿estamos perdiendo dinero en nuestra campaña de Google Adwords porque nuestra página no es lo suficiente rápida debido al hosting en el que estamos alojados?

Todos esos detalles, en los que a veces un especialista en marketing no siempre repara, tienen que ser de gran importancia para el growth hacker. Debemos minimizar los gastos y maximizar los ingresos apostando siempre por la tecnología más adecuada para el tipo de proyecto que estamos montando.

¿Eres growth hacker y estás trabajando para hacer crecer un proyecto? Te invitamos a que nos dejes tus comentarios a continuación.