El marketing es un concepto que hoy en día abarca tantos sectores y ámbitos de nuestra vida que se podría decir que vivimos constantemente haciendo marketing. Como término unido irremediablemente a la comunicación, el marketing son todas las acciones que realizamos para cumplir los objetivos empresariales/personales que nos hemos marcado. Es por ello que no debemos olvidar factores esenciales que nos ayudarán a la hora de plantear nuestra estrategia.

Existen cuatro herramientas principales con las que contamos para elaborar nuestro plan de marketing. Se les denominan las 4 P´s del marketing.

 

Producto

Evidentemente, primero de todo tenemos que tener un producto o un uso que satisfaga la necesidad de los consumidores. Debe tener características esenciales que le diferencien de los productos de la competencia. En esta categoría adquieren especial importancia términos como exclusividad, imagen de marca, presentación del producto etc etc. A veces un producto que triunfa se basa en una idea sencilla (Facebook).

 

Precio

¿Cuánto cuesta realizar tu producto? ¿Cuál es el beneficio que esperas obtener? Factores como estos influyen en el precio final, una de las 4 P´s del marketing con las que convencemos a los usuarios de las ventajas de nuestros servicios.

 

Place (distribución)

Hace referencia también a los distintos canales mediante los cuales se ofrece al consumidor un producto, y también a los canales a través de los cuales se hace llegar el producto al consumidor. Es decir, dónde muestras tu producto y cómo lo distribuyes a los consumidores. ¿En internet? ¿A través de tu propia red física de distribuidores? El «place» del producto debe estar acorde al precio y sobre todo al producto que vendes (por poner un ejemplo estúpido e imposible, no vas a vender almacenamiento web por correo ordinario).

 

Promoción

Quizá este es el término de las 4 P´s que más se ajusta a lo que solemos entender por marketing.

Cuando hablamos de promoción, se trata de ofrecer un mensaje relacionado con nuestro producto que llegue al máximo número posible de receptores (potenciales consumidores) y, sobre todo, que ejerza una influencia sobre estos, cree una necesidad o impacte de un modo u otro a la audiencia. Se trata de conseguir que los consumidores potenciales se interesen por nuestro producto. Para esto tenemos diferentes canales como la publicidad o las relaciones  públicas en sus diferentes vertientes.

En resumen, se trata de ofrecer un producto interesante a un precio competitivo, que sea de fácil acceso (place) que llegue al máximo público posible (promoción) y que ayude a la persona que lo compra/contrata a resolver una necesidad insatisfecha.