En un tiempo internet va a sufrir uno de sus cambios más profundos desde que fuera creado. El protocolo de direcciones IPv4, creado en 1981, dejará paso al sistema IPv6, un nuevo modelo ideado para subsanar la falta de direcciones IP existente en nuestro mundo saturado de máquinas con conexión a internet. Sí, amigos, es tal el número de conexiones a internet que existen en el mundo que se podría decir que el actual sistema se nos ha quedado pequeño. Sin embargo, tampoco parece que el paso al nuevo IPv6 vaya a ser precisamente un camino de rosas.

 

Pongámonos en antecedentes

El sistema IPv4 fue creado en 1981 como el sistema para asignar una dirección IP a cada ordenador o dispositivo conectado a internet. Cada dispositivo debe tener una dirección exclusiva, existiendo habría 4.228.250.625 direcciones diferentes basadas en números de 32 bits. Lo que parece un número enorme se nos ha quedado pequeño debido a la proliferación de ordenadores y todo tipo de dispositivos capaces de conectarse a la red. Y aquí surge el sistema IPv6, la presunta panacea para todos nuestros problemas.

 

El sistema IPv6 pasa de un sistema de 32 bits a uno de 128 bits, lo que nos da la friolera de 340.282.366.920.938.463.463.374.607.431.768.211.456 direcciones posibles, una cifra tan desmesurada que parece totalmente ridícula. Eso sí, adiós a los quebraderos de cabeza por falta de direcciones. Prácticamente todas las motas de polvo de La Tierra podrían tener conexión a internet en caso de que la quisiesen, que en un futuro nunca se sabe y hay que estar precavido.

 

Problemas

Sin embargo, algunos ya han empezado a reparar en los problemas. ¿Qué pasa con las empresas proveedoras de internet? ¿Van a tener que cambiarnos nuestro actual router por uno que sea compatible con IPv6? La respuesta es clara: sí, si esperan seguir ofreciendo internet a sus clientes. Otros que también están con la mosca detrás de la oreja son los proveedores de servicios de alojamiento. ¿Qué cambios tendrán que hacer en los servidores virtuales, compartidos o dedicados para adaptarse a este nuevo sistema? Y básicamente, ¿les costará mucho dinero? ¿Es mejor hacer el cambio lo más pronto posible o esperar a que el sistema IPv4 esté totalmente obsoleto?

 

A raíz de estas dudas han surgido muchas voces a favor de la convivencia entre ambos sistemas. ¿Para qué desaprovechar todas las direcciones IP ya asignadas? Al menos, que convivan durante el tiempo necesario para que todas las partes implicadas en el asunto puedan adaptarse al cambio. Por nuestra parte, creemos que cuando antes se haga, menos doloroso será, porque ser, es inevitable.