Hay un aspecto que conviene tener en cuenta a la hora de contratar un hosting web al que muchas veces no se presta la debida atención. Se trata de la facilidad de uso. De nada te sirve disponer de una solución VPS o de un servidor dedicado si no dispones de las herramientas y los conocimientos necesarios para administrarlo de manera eficaz, a menos que delegues, claro está, la administración del servidor.

Puede que realmente tu proyecto necesite realmente unas características más ambiciosas, es decir, que requieras de un servidor dedicado o un VPS porque tu hosting compartido actual ya no te ofrece suficientes prestaciones para el nivel de tráfico y complejidad de tu sitio web. Sin embargo, un aspecto que debes valorar es si vas a ser capaz de administrarlo, o conoces a un informático que pueda hacerlo por ti.

El tipo de hosting más sencillo de manejar

La opción más sencilla de manejar, a primera vista, puede ser el hosting compartido. Simplemente, una vez que te das de alta y contratas tu hosting, dispones de la posibilidad de acceder a través de un panel Plesk a través del navegador con tu usuario y contraseña y controlar todos los aspectos importantes, como gestionar tu correo, añadir o quitar dominios, crear cuentas FTP, etc.

Pero quizás tu caso sea que quieres un hosting para utilizar un software muy concreto. Por ejemplo, Prestashop o WordPress. En tal caso, no quieres complicarte mucho la vida instalando la aplicación y te gustaría que fuera un hosting en el que el software que quieres ya venga instalado y sólo haya que seguir unos pequeños pasos para tener tu web, tienda o blog en marcha.

En este caso, lo más fácil sin duda es contratar directamente un hosting para Prestashop o el CMS del que estemos hablando, ya que además este tipo de alojamiento estará especialmente indicado para las características de una tienda creada a través de este programa.

Sabemos, no obstante, que tus necesidades pueden ser más amplias y quizás no te baste con un hosting compartido para tu proyecto. En tal caso, tendrás que plantearte en ese caso otras opciones de alojamiento web con cierto grado más de complejidad, como el servidor virtual o VPS, o incluso servidores dedicados baratos, que te ofrecen mayor escalabilidad.

Los VPS y servidores dedicados: ¿son difíciles?

La diferencia entre el hosting compartido y un servidor dedicado es que en éste último caso estás contratando un servidor completo, donde todos los recursos, desde la RAM hasta los discos duros, son para tu uso personal. En el caso del hosting compartido, estás compartiendo recursos con otros proyectos, lo cual puede no ser adecuado si tu web es muy grande y tiene mucho tráfico, pero sigue siendo la opción más económica para la mayoría de proyectos web sencillos.

En los servidores dedicados vas a tener que prestar atención a aspectos como la monitorización de la velocidad y la seguridad del servidor, ya que técnicamente no estás contratando espacio, sino alquilando una infraestructura. Por supuesto, puedes añadir a tu servidor dedicado todas las características necesarias para llevar una buena administración, pero si quieres ocuparte tú de este aspecto, dispones de un autonomía para poder hacerlo de la que no dispondrías en un hosting compartido.

Una de las dificultades puede ser que, si contratas un servidor de Linux y no estás muy habituado a utilizar su lenguaje, puede resultar un poco complicado para ti si no dispones de la ayuda de un informático que trabaje con este sistema operativo. Con todo, si dispones de tiempo y quieres aprender a administrar tu propio servidor Linux, existen muchos tutoriales en Internet que te permitirán ir aprendiendo lo necesario.

En el caso de los servidores virtuales o VPS, la situación es distinta. Tu servidor está integrado dentro de la misma máquina que otros usuarios, pero funciona como si fuera un servidor independiente. No compartas la RAM, ni el CPU, ni el disco duro, simplemente tienes una serie de recursos asignados, que conforman lo que sería un servidor virtual.

Esta opción es más económica que los servidores dedicados, pero tiene menos escalabilidad, ya que generalmente un servidor virtual, instalado en una misma máquina que otros VPS, ofrece unos recursos menores que los que te daría un servidor dedicado. Obviamente, el servidor virtual es la solución para ti si lo que quieres es que tu proyecto tenga autonomía, pero no deseas contratar tanto espacio, ni tanta velocidad, como la que te ofrecería un servidor dedicado. Sería desmesurado quizás para tu proyecto en concreto y te valdría igual con una opción más económica.

En ambos casos tendrías el añadido de gestionar la administración del servidor, sea dedicado o virtual, pero tienes también la posibilidad de delegar esta tarea.

¿Qué tipo de hosting te resulta más fácil de manejar? ¿A qué tipo de servidor crees que se ajustan las características de tu proyecto? Déjanos tus impresiones e ideas en los comentarios.