En anteriores artículos ya nos hemos referido a las ventajas (e inconvenientes) que supone el alojar nuestra página web en servidores virtuales. Nuestra intención ahora es profundizar un poco más en el tema de los servidores virtuales y por eso queremos hablaros acerca de las distintas formas que existen para virtualizar un servidor, es decir, los tipos de virtualización básicos que se pueden llevar a cabo.

 

En general, se puede decir que la función del hipervisor o monitor de máquina virtual marca en gran medida la separación entre los tipos de servidores.

 

Virtualización completa. Como el mismo nombre indica, supone una virtualización completa del servidor. En este tipo de virtualización, el hipervisor interactúa directamente con la CPU en el servidor físico, ofreciendo a cada uno de los servidores virtuales una total autonomía e independencia. Incluso, pueden coexistir en una misma máquina distintos servidores virtuales funcionando con distintos sistemas operativos.

 

Virtualización por sistema operativo o virtualización homogénea. Es un sistema de virtualización diferente a los demás ya que no necesita de hipervisor. En su lugar crea entornos virtuales a instancias del sistema operativo. Este tipo de virtualización es la más rápida y eficiente cuando todos los servidores usan el mismo sistema operativo.

 

Paravirtualización o Address Space Virtualization: Sería un punto intermedio entre los dos métodos anteriores. Permite ejecutar sistemas operativos invitados sobre otro sistema operativo al que se denomina hipervisor. Para que se produzca la virtualización es necesario que el hipervisor interaccione con los servidores “guests”. Permite que estos guest trabajen con sistemas operativos distintos.

 

En próximos artículos profundizaremos más en las ventajas y desventajas de cada uno de estos métodos para que descubrir cual se adapta perfectamente a nuestras necesidades y cuáles debemos desechar para nuestras intenciones.